Su cuerpo parecía amar la atención que le estaba dando. El, la giro para que ahora estuviera plana sobre su espalda y se movió hacia abajo por su cuerpo. Quito todo lo que se interpuso en su camino dejando su coño expuesto para él.
Ella empuño las sábanas cuando su lengua, probo su dulzura. Se moría por hacer eso, por saborear su esencia. Zaria gimió cuando el comenzó a succionar su clítoris suavemente. Issam uso sus dedos para acariciarla mientras lamia y jugueteaba con su dulce protuberancia.