Debajo de esa apariencia inocente, la fría aversión con la que ella siempre lo había tratado, y el a ella, había una gata salvaje, una mujer impulsada por la locura y el deseo.
Levanto las manos, agarrando su cabello, tirando de su cabeza hacia abajo al mismo tiempo que la levantaba, besándola con fuerza, sus labios casi castigando los de ella, y luego se incorporó por completo, impulsándose hacia ella, apretando su cuerpo contra el suyo, besándola, su lengua en duelo con la de ella antes de ca