Amelia ni siquiera pudo conciliar el sueño y se levantó con una fuerte resaca producto del trasnocho, sin embargo, se arregló lo mejor que pudo y se fue dispuesta a enfrentar su destino, a pesar de que la mitad de su concentración estaba dispuesta en su mansión, Lucían ya estaba un poco mejor, y Olivia seguía en el hospital.
—Antonia buenos días —Amelia se giró para saludar a su secretaria, pero trastabillo al darse cuenta de que en su puesto estaba otra mujer. —¿Disculpa? Este es el puesto de