### PUNTO DE VISTA DE EDRICK
Seguía en la oficina mucho después de que el edificio se hubiera quedado en silencio, con la ciudad tras mi ventana desdibujándose en un borrón de luces y sombras. El reloj en la pared avanzaba con un tic-tac ruidoso y burlón, como si supiera que no tenía ningún otro lugar donde estar. La mitad del trabajo en mi escritorio estaba intacto. La otra mitad la había rehecho ya dos veces, no porque necesitara perfección, sino porque mi mente se negaba a quedarse quieta.
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