**POV de Alina**
La abuela miraba el teléfono desconcertada. Su mirada era afilada, aunque mantenía una sonrisa dulce. Sentí que el estómago se me caía a los pies.
Salí lentamente del agua tibia, con las piernas temblorosas. Tomé el teléfono con dedos inseguros. Tenía las manos mojadas y resbaladizas por el aceite de baño, y casi dejo caer el aparato en la bañera.
—Es... este... puedo explicarlo... —No sabía qué decir, la cabeza me daba vueltas. ¿Era este el fin de nuestras mentiras?
—Abuela, e