Mundo de ficçãoIniciar sessão—Buenos días —le dije al llevarle una bandeja alegre.
Emilia ya tenía las recetas, y sabía que los ingredientes de los alimentos eran algo que nunca debía faltar por lo que la mujer obró con rapidez y mucha arte.
—No tenías que molestarte ni molestar Emilia —dijo en respuesta y se sentí, revelando más piel con la tira de la bata de seda abajo.
—Quiero







