Mundo de ficçãoIniciar sessão—Señorita, ¿está despierta? —preguntó Octavio mientras yo me estaba cambiando—. El señor está aquí, pidió verla y están preparando el desayuno para que puedan conversar a gusto en la terraza.
Me quedé de piedra por el dato, más que todo porque no era algo que esperaba, pero dada su aparición hacía solo dos días en Berkeley, ya no dudaba de que ve







