POV Arya.
En ese momento, lo miré a los ojos y mis emociones colapsaron.
—No puedo más con el peso de las mentiras. Y lo peor de todo es que la culpa es tuya.
Él se quedó rígido mientras mi dedo índice se hundía en su pecho, sorprendido ante mi acusación.
Me miró como si no entendiera el motivo de mi ira. Dio un paso hacia atrás, apoyando una mano en el borde de la barra de granito.
Su rostro, se contrajo en una mueca de confusión. Buscó mis ojos, pero solo encontró la frialdad del desengaño