Me quedé en silencio durante varios segundos, no hay mucho que podamos hacer en la distancia.
No me atrevo a que mi buena fe me vuelva a meter en aprietos.
Además uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice.
Pero en fin, sopesando la situación, es su hermana y tiene que saber lo que pasa.
—Era Tamara. No lleva ni dos días de casada y ya su marido la robó y la agredió.
Pensé que tal vez Maximiliano se iba a molestar tanto que volcaría todo lo que encontrara a su paso.
Para mi sorpresa