POV: Carttal Azacel
El frío del suelo se me metía en los huesos. Cada minuto que pasaba ahí, encadenado como un animal, era un recordatorio de que había fallado. Tenía las muñecas llenas de heridas abiertas por el roce del metal, y los tobillos marcados por las gruesas cadenas que me impedían moverme más allá de un par de pasos. Estaba débil. La sed me secaba la garganta como papel, y el hambre me retorcía el estómago con una furia silenciosa. No sabía cuánto tiempo había pasado. Días, tal vez.