No salí de mi habitación en todo el día. No quería encontrarme ni con Alexander ni con Arlette. Alrededor de las cinco de la tarde, Mary entró en mi habitación y me dijo que debía empezar a prepararme porque pronto llegarían los invitados. Sin tener opción, fui al armario a buscar qué ponerme. En realidad, no tenía demasiada ropa.
Un vestido rojo con tirantes llamó mi atención y decidí ponérmelo. Claro que usaría una chaqueta del mismo color para cubrir mis moretones. Dejé el vestido sobre la c