POV: Alexander Líbano
Llevaba más de una hora caminando en círculos por el mismo pasillo del hospital, como un animal enjaulado. El eco de mis pasos era lo único que me acompañaba. Nadie se atrevía a hablarme. Nadie se atrevía siquiera a mirarme.
Y mejor así.
Porque si alguien se me cruzaba en el camino con malas noticias… lo mataba.
—Dios… —murmuré por lo bajo, apenas en un susurro—. Que esté bien. Que Aslin esté bien. Que mi hijo esté bien.
No era una súplica. No soy de suplicar.
Era una ord