POV Ignacio
No he pegado un solo ojo en toda la noche.
El champán de la fiesta de compromiso, las sonrisas fingidas para los fotógrafos de la prensa y las felicitaciones vacías de la élite me supieron a veneno puro. Me pasé las últimas horas dando vueltas por la mansión, sintiendo cómo la corbata me ahorcaba el cuello y apretando los puños cada vez que el silencio de la madrugada me recordaba las palabras de la nota: «No vuelva a buscarme».
He tenido que hacer un esfuerzo titánico para disimula