ÉTICA, ALGO QUE NO TODO EL MUNDO TIENE
Cuando llegué al pequeño consultorio que Enzo había creado para las médicas en la mansión, encontré a la doctora Rosana. Curiosamente, era la que más me agradaba. Aunque ambas eran discretas, ella, de vez en cuando, me trataba como a un ser humano y no como a un mueble.
Enzo las había contratado para cuidar de su Manzanita. Y ellas se enfocaban en atender a su esposa y a nadie más. A veces incluso resultaban algo maleducadas.
—¿Necesita algo? —levantó la c