TODAVÍA SIENTO LAS MARIPOSAS
— ¿Qué es esto? — pregunté al abrir los ojos, aturdida, percibiendo el cuarto lleno de flores, insegura de si aquello estaba pasando de verdad o todavía estaba anestesiada.
¿Morí? Sí, seguramente morí y esas eran las flores de mi funeral. ¿Por qué tantas? Ni siquiera conocía a tanta gente para tener esa cantidad absurda de flores.
Sentí el beso tibio en mi mejilla:
— Bebé, esto es obra de tu marido enfermo mental — oí la voz de Will —. En otra vida, cuando “quizá” l