NO AMO
— ¿Qué quiere que haga, señor?
— Tú protegerás a Maria Fernanda y a Mary. A partir de ahora, no te apartarás ni un paso de mi esposa y de mi hija.
Aayush me miró unos segundos, luego desvió la mirada.
— ¿Lo harás por mí, Aayush? Sé que te gusta Maria Fernanda. Entonces… no será una carga cuidar de ella y de Mary.
— Señor Enzo — suspiró — me gusta Maria Fernanda. O mejor dicho, me gustó.
— ¿Ya no te gusta?
— Yo… creo que llegué a enamorarme de ella.
¡Joder! ¡Mil veces joder! O yo era muy