MI MUNDO DESMORONÁNDOSE
—¿Estás cansado, pequeño? —preguntó Aayush con amabilidad.
—Hicimos muchas cosas. Compramos ropa para mi hermanita Mary, elegimos juguetes… y me duelen los pies.
—¿Me permite, señor Enzo? —pidió Aayush.
—Si eres capaz de cargarlo… —lo provoqué—. Hace falta fuerza.
Aayush tomó a Davi en brazos. Y así llegamos a casa con una Bella Durmiente y un enanito profundamente dormidos.
Dejé a mi Manzanita en la cama y luego llevé a mi pequeño hasta su habitación. Davi se acomodó y