MARY LENNOX
—Lo veremos con seguimiento.
—¿Niño o niña? —preguntó Davi.
—Vamos a verlo —sonrió el médico.
Davi contuvo un gritito. Enzo apretó mi mano.
—¿Quieres adivinar? —preguntó el médico.
—¡Niña! —dijo Davi.
—Y acertaste.
La lágrima cayó.
—Hola, hermanita —dijo Davi a la pantalla—. Te voy a proteger siempre.
Solté un gemido. Vi lágrimas en Enzo.
—Gracias… —murmuró sin voz.
—Es una niña… bastante activa —añadió el médico.
—¿Eso es bueno? —preguntó Enzo.
—Está dentro de lo normal.
—Por eso e