LA DROGA Z
— Di la verdad, Rosana —dijo la otra médica, alzando la voz.
La doctora Rosana bajó la cabeza; las lágrimas volvieron a correr por sus mejillas.
— El examen… es falso.
— ¿Cuál de ellos? —pregunté.
— El que… detecta la droga Z.
Tragué saliva y miré a la doctora Liliana:
— O me cuentas en segundos qué ocurrió, o mando matar a toda tu familia.
— Examen falso, señor Enzo. Así de simple.
— ¿Cómo llegaste a esa conclusión? —arrojé los exámenes sobre la mesa.
— Lo comparé con el hemograma,