La pregunta de Noah quedó suspendida en el aire.
Denisse no respondió.
No porque no quisiera, sino porque abrir esa puerta significaba volver a un lugar del que había aprendido a huir incluso en sus propios pensamientos. Durante años había construido capas y capas de silencio alrededor de su infancia, como si al ignorarla pudiera borrar lo que fue.
Pero los recuerdos no funcionan así.
Se filtran. Aparecen cuando uno baja la guardia. Como ahora.
El rostro de Noah, expectante pero paciente, se de