El camino de vuelta a casa transcurre en una armonía llena de paz. La risa de los niños llena el interior del coche mientras ambos hablan de lo tanto que se divirtieron el tiempo que pasamos en la casa de campo. Es evidente que, en este momento, parecemos una familia de verdad, quiero creer que yo soy parte de aquí.
David conduce con tranquilidad, y los niños disfrutaban del paisaje.
Al llegar a casa, la realidad nos abarca. La sensación de volver a la rutina se hace presente, pero sé que ahora