Axel responde al abrazo de la mujer como si se conocieran de toda la vida. Ella pronuncia palabras de afecto, ahueca su rostro entre sus manos y besa sus mejillas, con lágrimas en los ojos.
—Mi niño — dice, —no tienes idea de la inmensa alegría que siento al verte de nuevo.
—También estoy feliz de verte, abuela. Te extrañé mucho—responde Axel.
Me conmueve esta escena. No tenía idea de que tuvieran una abuela; desconocía que tuvieran una abuela, David lo oculto muy bien. Todavía me surge una du