Al detenernos para descansar, David se acerca con una mirada provocativa, su mente debe de estar imaginando tantos escenarios de nosotros dos, aquí mismo teniendo relaciones, esos ojos suyos ya no se callan nada.
—Sé que este no es el lugar adecuado, pero no puedo evitar decirte lo sexi que te ves con esa ropa y montando un caballo. Podría quitártela ahora mismo.
Le sonrío y sus palabras hacen que ese calor vuelva. Me toma de la cintura y me ayuda a que baje del caballo. En cuanto tocó el suelo