DAVID
Me giro para ver de nuevo a Nora; ella se está mirando las manos, con una expresión relajada en el rostro.
—Fue ella, ¿verdad? —digo, acercándome de nuevo.
—No sé de qué hablas —Nora no levanta la mirada, tal vez para evitar que vea a través de ella.
—Es Martina la que está detrás de todo esto, ahora lo sé muy bien.
—No, te equivocas —niega. —Yo lo hice por Sol, por ella y nadie más.
—¡Soile ya no está! —grito y golpeo mi puño sobre la mesa metálica.
Si no fuera por el abogado que volvió