DAVID
—¿Dónde estaba? —pregunto, mi voz temblorosa por la tensión acumulada.
—Lo encontraron escondido en una casa en las afueras de la ciudad. Parece que intentaba huir, pero llegaron justo a tiempo. Ahora lo tienen, eso es lo importante, lo tendrán bajo interrogatorio.
—¿Interrogatorio? —exclamo con irritación. —Ese maldito ya debería estar encencerrado, no merece derecho a réplica.
—Así es el procedimiento, David, sabes algo de eso.
—Entonces necesito verlo, Samuel. Tengo que estar allí.
—Lo