DAVID
La espera para saber más detalles se vuelve insoportable. Mis ojos, cansados y ardientes de desvelo, apenas distinguen las figuras que se mueven alrededor. Cada vez que la puerta de la sala se abre, mi corazón salta esperando ver a alguien con noticias, pero solo son otros familiares angustiados o enfermeras que pasan de largo.
No puedo estar quieto. Me levanto y camino de un lado a otro, mirando el reloj cada dos minutos, sintiendo cómo cada segundo se estira como una eternidad. La impac