74. Quiero que me recuerdes
Charlotte despertó por unos golpes que sonaban en la puerta, así que abrió los ojos con pesadez y bufó.
— Está abierto — se sentó en la cama, pasándose las manos por el rostro.
— Ya tienes que ir a la universidad —dijo Damián, entrando—. Yo te llevaré hoy —anunció, ajustando su corbata, y Charlotte asintió.
— Está bien, gracias —se levantó de la cama.
— Te espero abajo —salió de la habitación y ella quería que Damián le diera un beso, solo uno.
Se dio una ducha, escuchó que la puerta estaba ab