Darcy Hogan
A la mañana siguiente Hunter me despertó con su boca sobre mí, me hizo sentir bien desde el primer momento de la mañana y luego llevó desayuno para que nos deleitáramos los dos. Ahora yo llevaba su olor, estaba impregnado en todo mi cuerpo y aunque la mordida todavía dolía en mi cuello, me sentía plenamente bien, en paz y extremadamente feliz.
Por otro lado, Hunter estaba totalmente cambiado. Parecía menos reacio a expresarse, a tocarme, a dejarme saber que ansiaba mi cuerpo como yo