Alex se baja del auto y rápidamente da la vuelta para abrir mi puerta y ayudarme a salir.
Me extiende la mano y me regala una sonrisa, la segunda desde que vinimos para acá, algo que le agradezco realmente.
En cuanto coloco uno de mis pies fuera del coche, los flashes comienzan a parpadear como locos.
No tengo ni la más mínima idea de cómo las personas pueden soportar esto, es lo más incómodo, peor que estar mirando al sol en pleno verano.
Mis ojos no son capaces de mantenerse abiertos por mu