48. Maravillosamente bien.
Ella alzó su mirada y Michael le sonrió al tiempo que bajaba la cabeza y volvía a apoderarse de su boca, despertando en ella una pasión incontrolable, haciéndola frotarse contra su pecho desnudo. Ese hombre lograba algo en ella que ningún otro hombre había logrado hacer, era verse reflejada en sus pupilas para ella sentir que todo su cuerpo se estaba incendiando.
Michael le desabrochó el sujetador y luego le bajó los tirantes por los brazos
antes de tirarlo al suelo. Lanzó un gemido antes de qu