BIANCA
Respiro hondo varias veces, intentando calmar los nervios que no dejan de revolotear en mi estómago. Es inútil. Por mucho que me repita que solo es un desfile, el corazón insiste en latirme con fuerza. Jamás imaginé que terminaría participando en algo así. Si esta mañana alguien me hubiera dicho que acabaría desfilando frente a medio pueblo, probablemente me habría echado a reír y habría pensado que estaba loco.
Me acerco nuevamente al enorme telón y me asomo apenas unos centímetros. Ent