Cuando la casa finalmente se calma, Winnie y Benjamín aprovechan el momento.
William está agotado después de un día lleno de juegos y risas, y Emma duerme plácidamente en su cuna. Winnie sonríe al ver la quietud que se apodera del hogar.
—¿Qué te parece si tomamos un momento para nosotros? —sugiere Benjamín, acercándose a Winnie.
—¿Tienes algo en mente? —pregunta ella, alzando una ceja con una sonrisa intrigada.
—Un baño caliente y una botella de vino. Solo nosotros dos. ¿Que dices señora Tancr