Damien
Tomo las llaves de mi auto para salir con rumbo al cuartel y justo cuando cierro la puerta de mi casa, escucho que alguien grita mi nombre, me giro y veo la cara angustiada de Yasha que corre hacia mí.
—Qué bueno que te encuentro, te estuve llamando desde hace una hora, pero nunca tomaste mi llamada —me recrimina poniendo su mano en su pecho en un intento por respirar con normalidad.
—¡Lo siento! Ayer terminé sin batería y me olvidé de encenderlo, pero dime, ¿qué sucede? Te noto un po