Borró algo. Escribió de nuevo.
No. Te lo demuestro.
No sé por qué esa corrección me tocó tanto.
Tal vez porque al fin estaba entendiendo que sus promesas ya no pesaban si no venían con hechos.
La declaración salió una hora después.
No fue larga. No fue escandalosa. No mencionó a Mateo, ni mi nombre