Damián entrelazó sus dedos con los míos.
—No quiero que desaparezcas nunca más.
—No depende solo de ti.
—Lo sé.
—Depende de mí también.
—Lo sé.
Esa era una de las cosas que más había cambiado entre nosotros. Antes yo quería que él entendiera. Ahora él entendía que no todo podía solucionarlo entendie