—No.
Los tres me miraron.
Me aclaré la garganta.
—O sea… no de una. La lonchera es delicada.
Sofía se llevó una mano al pecho.
—Uy, la lonchera. Eso sí es más íntimo que un beso.
Damián, por una vez, tuvo la inteligencia de no reírse.
—Puedo empezar con algo más simple.
—Muy simple —dije.
—Como revi