Sentí el estómago apretarse.
Sofía lo vio en mi cara.
—¿Él?
Asentí.
—¿Qué dice?
Le mostré el mensaje.
Sofía lo leyó en silencio.
—Bueno —dijo al fin—. Al menos está usando palabras de humano medio domesticado.
—No sé qué responder.
—No respondas todavía.
Mateo levantó la cabeza.
—¿Quién es humano do