Renata apretó la mandíbula.
Bien.
Que le doliera.
—Si de verdad fueras buena madre —dijo—, permitirías que conociera su historia completa.
—Mateo conocerá su historia cuando pueda entenderla sin que usted se la meta como veneno.
—No podrás apartarme siempre.
—No necesito siempre. Necesito el tiempo