Sentí que algo me zumbó en los oídos.
—¿Qué dijiste?
Mariana lloró más fuerte.
—Dije que no querías verlo. Que habías aceptado dinero. Que estabas mejor lejos. Que si te buscaban te iban a hacer más daño.
Damián cerró los ojos.
Yo no podía respirar bien.
Esa llamada.
Esa maldita llamada.
Durante año