Era una cuchilla bien peinada.
—No. La próxima jugada debe ser suficiente.
—¿Qué planea hacer?
Renata caminó hasta su escritorio y abrió un cajón.
Sacó una carpeta.
Delgada.
Beige.
Con una etiqueta sin nombre.
—Ellos quieren hablar de verdades —dijo—. Entonces démosles una que parezca verdad.
El abo