—Y antes de la gala —dijo Damián.
—Eso es lo que necesitamos confirmar.
Mientras ellos hablaban, mi mente hizo lo que no debía: imaginar a Renata sentada en algún lugar, mirando pantallas, verificando ángulos, pensando dónde debía quedar la camisa, dónde debía aparecer el perfume, dónde debía romper