Marlene despertaba a Francesco, quien con dificultad abría los ojos.
Después de varios meses, anoche había experimentado dolor de cabeza otra vez, todo gracias a esa otra mujer, Alice.
Ahora con resaca debía afrontar otra reunión entre dos familias que se odiaban en secreto, pero que en unas semanas se unirían para siempre.
— Buenos días.— dijo Francesco al llegar al jardín, los padres de Zia aún no llegaban, solo estaban Luke y su novia en la mesa, acompañando a la futura señora Rucci.
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