Francesco despedía a los últimos invitados de la fiesta, él era de las personas más sobrias que quedaban, el whisky y el champagne sobraban y todas las personas que asistieron no escatimaron a la hora de ingerir todo el licor que podían.
Este era el mejor momento de la noche para Francesco, terminar al fin con todo esto que para él parecía ridículo, pero que cumplió sin reprochar prácticamente nada para seguir complaciendo a su madre.
— Mi futuro hijo, me despido, todo estuvo exquisito.— se