47. GEMELOS
El eco de esas palabras resonaba en su cabeza mientras realizaba las cosas que la doctora le indicaba. Finalmente, se sentó frente a la doctora, quien escribía en su expediente antes de comenzar a hablar. Mientras tanto, las piernas de Isabella se movían incontrolablemente, y su cuerpo temblaba, incapaz de calmar sus nervios.
—Bueno, cálmate, Isabella. Sé que puede asustarte la idea de tener dos niños en tu primer embarazo, pero puedo ver que tendrás mucho apoyo y amor —dijo la doctora, intenta