40. OBSERVANDOLA
Si de niña era hermosa, de mujer, ahora lo es mucho más. Se sienta a su lado por largo rato, ella sin darse cuenta se gira y se apoya en su hombro, él la deja feliz, y aprovecha para olerla. Su olor no ha cambiado, sigue siendo el mismo, a jazmín, igual que cuando la olía de niños. Era algo que le encantaba de ella. Al hacerlo, le parecía que estaba en un jardín lleno de esa hermosa flor. Y era el motivo por el que le encantaba dormir con ella en su habitación, todo estaba impregnado de ese ar