Se preguntaba Santiago pensando ante la mirada de su amigo y doctor. Al parecer con el tiempo lo aceptó resignado, si hubiera sido con Susan, como tenían planeado no hubiera parado hasta cinco por lo menos, pero era Eva, una mujer fría y calculadora. Sacude su cabeza, se acomoda en el asiento, toma el vaso de agua y se lo bebe completo antes de comenzar a hablar. El doctor Alfonso no lo apura, espera pacientemente por él.
—Sí, solo a Isabella. Ya se casó y divorció.
—¿Qué? ¿Tan pronto? ¿Es por