Santiago está detenido frente a la cama dónde duermen plácidamente Oswaldo y Eva desnudos. La peste a alcohol lo llena todo. Luego de permanecer un largo rato jugando con la pistola que tiene en la mano, la cual en ocasiones apunta a la frente de los durmientes. Siente como Gerardo lo toma por una mano y lo saca hasta estar en la calle.
—No puede hacer eso jefe, primero tenemos que saber dónde están los tipos esos que ella le mandó al hospital a la niña Isabella. Solo los vieron ese día, n