—Está bien, te llevaré a ver a papá en cuanto pueda te lo prometo —cede Isabella haciendo que el corazón de Christian se acelere— dame ahora el teléfono. Hola, ¿eres tú Christian? Si lo eres, ¿por qué no hablamos? ¿Christian…?
Sin embargo, él no lo responde se queda escuchándola por un momento, hasta que siente como la llamada termina y se enjuga una lágrima que rueda de sus ojos. Su madre ha estado escuchándolo todo, viene y lo abraza fuertemente mientras lo escucha llorar abiertamente en s