Santiago ya no haya que hacer para mantener caliente a sus hijas y sus nietos, hizo todo lo que pudo para encallar aún más el yate en la arena y mandó a tirar el ancla así cómo amarrar la embarcación de las rocas y los árboles más cercanos.
—Jefe sigue subiendo la marea, creo que es un huracán.
—Ustedes se encargan de que las sogas mientras suba la marea se mantengan tensas.
—Sí, señor.
Se ha metido a Lucas y Lucía en su cuerpo, dentro del abrigo envueltos con mantas térmicas, y se acostó co