238. SALVADOS
De a poco lo arrastran por toda la playa hasta colocarlo debajo de la balsa encima de unas bolsas de nailon, entre las dos sacan el botiquín de primeros auxilios y cómo pueden, le sacan la bala, le cosen la herida y se la vendan.
—Iré a ver si consigo algunas ramas, aunque estén mojadas, tenemos que encender el fuego, mira a los niños están azules, debemos calentar agua y darles.
—Está bien, no te alejes mucho.
—Coge el arma y dispara sin miedo, es la vida de tus hijos, Bella.
—¿Cómo sabes d